.. y aun no acaba, seguirá por décadas cuadradas, sin fin, sin horizonte, mi penumbra. Simplemente contemplando, desde la esquina más fría de la habitación, como mi mundo se acaba y se ríe de mi sin importarle el daño que ya me hizo anteriormente, sin importarte que tan muerta ya estoy, y que con sus carcajadas continuaré penando en mi rincón. Nunca tendré paz en mi interior, no importan los buenos momentos. Perdón, los no tan malos, ya que en esta vida nada es bueno, no hay alegrías ni sonrisas, todo en el es fingido. Todo es un casete malogrado que se repite ya sin sentido ni remordimiento, que le dijo lo mismo a mis abuelos y lo hará también con mis hijos.
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